¿Quienes somos?
CENTRO CREATIVO NEYEN
Neyen, que en mapuzugun significa “respiro”, es mucho más que un nombre: es una pulsación vital que atraviesa el territorio, la infancia y la creación cultural del sur de Chile. Desde esa raíz lingüística y simbólica, la propuesta de Centro Creativo Neyen se orienta a sembrar intenciones creativas en las nuevas generaciones, especialmente en la infancia de la Araucanía, reconociendo que el acto de respirar es también el acto de inspirar, imaginar y construir. A través de un enfoque multidisciplinar que integra diseño, educación, tecnología, arte y saberes ancestrales, Neyen impulsa la creación de componentes inspiracionales de distribución libre —materiales, narrativos, simbólicos y sensoriales— que revelan propósitos constructivos hacia una sociedad más consciente, colaborativa y culturalmente viva.
Nuestro trabajo busca ser disruptivo en su planteamiento, no por romper, sino por regenerar: por proponer nuevas formas de educar, comunicar y activar procesos colectivos desde el territorio, la sensibilidad y el significado. Cada herramienta diseñada, cada cápsula creada, cada red que se activa, vibra desde el respiro como inicio de conciencia, reconociendo que transformar la infancia es también transformar el porvenir.
Durante una etapa inicial, varios de nuestros proyectos fueron firmados bajo el nombre “Fundación Yumbrel”, reflejando la intención de formalizar un espacio dedicado al desarrollo cultural y educativo desde el territorio. Aunque esa fundación no llegó a constituirse legalmente, sirvió como plataforma simbólica para dar forma a ideas que hoy evolucionan y se consolidan bajo Centro Creativo Neyen. Reconocemos esa transición como parte de nuestro proceso orgánico, donde lo importante no ha sido la estructura jurídica inmediata, sino el propósito que ha guiado cada acción. Hoy, Neyen se establece como fundación en proceso de formalización, con principios claros, equipo activo y dirección definida, honrando la semilla que dio origen y proyectando con solidez lo que viene.
«El verdadero peligro no es que los ordenadores empiecen a pensar como los hombres, sino que los hombres empiecen a pensar como los ordenadores”. Sydney Harris











